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Los cien mejores perros alteños
tuvieron su festivaL
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En el
concurso participaron canede razas exóticas y pelaje criollo. Ganaron la
competencia Drago, el gran danés; Pepita, una ch’api plomiza; el San
Bernardo Falcon; Duque, el mastín, y, entre los aguerridos boxers, Max.
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Pastores
alemanes, husquies, cockers, mastines, bóxers, dálmatas y San Bernardos
fueron, entre otras, las razas de perros de los vecinos alteños que
participaron en el Primer Festival Canino de esa ciudad, donde el
entusiasmo pudo más que las notorias deficiencias en la organización del
evento.
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Los
canes alteños se lucieron
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Ataviados con sus
mejores galas, bullangueros y juguetones, decenas de canes se lucieron ayer
durante el primer festival de perros en la ciudad de El Alto.
El evento fue organizado por el Club de Ovejeros Alemán de El Alto (Coal) y
fue apoyado por la Sociedad Protectora de Animales y Medio Ambiente
(Soprama), la Alcaldía de esa ciudad y otras entidades regionales.
La cita fue en la cancha deportiva de la avenida Arturo Valle de la zona 16
de Julio, donde, procedentes de varias zonas de esta urbe, se concentraron
canes de diferentes edades y razas, sin importar que tengan o no pedigrí,
documento que certifica la pureza de raza del animal.
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 Belleza canina: los
perros demostraron su físico y sus habilidades en el festival
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Los “mimados”
En el festival destacaron los perros del grupo de rescate SAR, dependiente
de la Fuerza Aérea, y que fieles a su adiestramiento demostraron su
obediencia, control y finas destrezas.
El SAR en total participó con 24 cachorros del curso de obediencia básica,
de búsqueda y rescate de SAR Illimani (La Paz) y SAR Cochabamba.
Fue precisamente un San Bernardo de nombre Falcon perteneciente al SAR el
que se adjudicó el primer lugar en belleza canina de su raza.
Hubo canes de todo tipo de razas: pastores alemanes, husquies, cockers,
galgos afganos, mastines, bóxers, dálmatas y ch’apis, entre otros.
Merecieron particular atención del público los pastores alemanes, cuyas
habilidades fueron reconocidas con fuertes aplausos.
Los más coquetones fueron los ch’apis, con peinados, sombreros y vestuario
fruto del arduo trabajo de sus dueños.
Los boxers y pit bulls fueron, sin duda, los más bravos y pendencieros.
Los propietarios de los canes que se presentaron en el festival explicaron
que sus “mimados” requieren de muchos cuidados en su alimentación y salud.
Algunos, como los San Bernardo, mastines y los gran danés, usualmente
ingieren a diario entre diez y quince kilos de hígado y cuellos de pollo,
alimento balanceado y bastante agua.
Otros, como los sharpei, perritos de origen chino y ojos perdidos en su
piel rugosa, necesitan del uso permanente de colirios y de una visita al
veterinario cadas seis meses, como todos los otros canes.
Mala organización
Según el presidente del Coal, Edwin Osco, participaron en el festival
alrededor de 100 canes, lo que satisface las expectativas de los
organizadores.
Para la calificación de los ganadores en los concursos de belleza canina se
evaluó el aspecto fenotípico, que hace referencia a la estructura física, y
el aspecto genotípico, que tiene que ver con la calidad genética del perro
y su pedigrí. En la demostración de los pastores alemanes también se
calificó las destrezas y obediencia del animal.
Esta evaluación fue hecha por los jueces Víctor Aguilar y Kristian Molina,
reconocidos por la Federación Cinológica Internacional.
No todos estuvieron contentos con los resultados porque para los
propietarios sus perros eran los mejores.
Por otro lado, se notó una mala organización. Faltaron, por ejemplo, premios
y muchos de los participantes no recibieron el certificado correspondiente.
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